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Ovodonación: ¿mi hijo se parecerá a mí?

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La donación de óvulos resulta una noticia difícil de escuchar y de aceptar para la mayoría de parejas

Ovodonación: ¿mi hijo se parecerá a mí?

En el caso de que no puedas utilizar tus propios óvulos para conseguir un embarazo, el médico te orientará hacia una fecundación in vitro con ovocitos de una donante. Se trata de una técnica de reproducción asistida que da muy buenos resultados aunque, es verdad que para la mayoría de las parejas será una noticia y un diagnóstico difícil de escuchar y de aceptar. Se te forma una retahíla de preguntas en la cabeza, y es totalmente lícito. El tema del parecido con la donante te angustia. Esta donante, ¿cómo es? ¿Cómo la han elegido? ¿Cuáles son sus hobbies? ¿Tiene alguna pasión? ¿O sentido del humor? ¿Es discreta o, por el contrario, extrovertida? ¿Tiene buen carácter? ¿Ha estudiado? ¿Es deportista? ¿Alta? ¿Qué aspecto tiene? Y, sobre todo, lo que te atormenta día y noche: saber si tu bebé se le parecerá. Tienes la sensación de que vivirás el resto de tu vida con un fantasma a tu lado.

Sin embargo, muchos niños cuya fecundación proviene de gametos de ambos padres no se les parecen ni físicamente ni de carácter. Pueden parecerse a los tíos, a los primos, a los abuelos… pero no necesariamente a la madre. Así, no deberías darle mucha más importancia al parecido físico, ya que tu hijo o hija se te parecerá de mil otras maneras. Se te parecerá en los gestos, las expresiones, los hábitos, por la educación, los valores y la apertura al mundo que le transmitas, y por los modelos que le enseñes a seguir. Éstos no son innatos ni hereditarios y, por este mismo motivo, la genética no es la clave de la armonía parental y familiar. Además, no hay que olvidar que la donante ha sido elegida en función de sus características fenotípicas. El fenotipo de un ser vivo es el conjunto de sus características como la altura, la corpulencia, el color de pelo o incluso el grupo sanguíneo. De este modo, y por increíble que pueda parecer, tu hijo o hija tendrá las mismas posibilidades de parecerse a ti igual que si la concepción se hubiera producido con tu propia célula.

El ovocito que recibirás es solo una ayuda “técnica”, una simple célula donada por un hada altruista y generosa. Tú serás sin lugar a dudas la madre biológica, ya que habrás llevado y alimentado con tu sangre, tus pensamientos y tus emociones a este bebé durante todo el embarazo. ¡La primera cosa que habrá oído serán los latidos de tu corazón! Es el parto lo que hace a la madre, no la ínfima célula con la que has sido ayudada. Y además, ¡a nadie se le ocurriría decir que el embarazo es un simple tema de incubación! La donación de ovocitos es la pieza que falta en el puzle de tu vida. ¡Se fundirá en todo tu ser, en una plenitud de alegría, felicidad y amor! Y, cuando tengas a tu bebé en los brazos, no querrás por nada en el mundo que sea diferente ni que sea otro distinto a este…

Frédérique Vincent
Después de terminar sus estudios, Frédérique Vincent hace la maleta y se va a Inglaterra. Allí, conoce a su futuro marido. Se casan en 2008. Los meses y los años pasan muy rápido sin que llegue el embarazo. Al principio, no importa: están muy ocupados con su tiempo de ocio, el deporte, los viajes. Después, el deseo de tener un hijo se convierte en una obsesión. Cuando empieza el tratamiento de fertilidad, decide empezar a escribir su diario de mujer infértil. Muy rápidamente, su entorno le anima a seguir dando su testimonio… Actualmente, es madre de tres niños y autora de La promesse du mois, libro testimonio de la infertilidad.

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